por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutoscon coloridas flores y hierba.
Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan
por tu amor, y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la muerte corporal, de la cual ningún hombre
viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre
en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor,y dadle gracias y servidle con gran humildad.
Este Cántico de las creaturas traduce el asombro
ante la obra del Creador. Pero la originalidad
profunda de esta alabanza proviene de que el
hombre que aquí se expresa, se acepta plenamente
en su pertenencia inalienable a la tierra.
En el asombro, asume fraternalmente su
¨ser en el mundo¨.
Tal alabanza expresa una reconciliació n profunda
del hombre con sus raíces cósmicas, con su
arqueología intima, con todas las fuerzas oscuras,
de la vida que lo trabajan desde dentro y
del hombre con sus raíces cósmicas, con su
arqueología intima, con todas las fuerzas oscuras,
de la vida que lo trabajan desde dentro y
que constituyen su ser primero. Mientras el hombre
moderno busca liberarse de la naturaleza
dominándola Francisco se reconcilia con ella.
No se libera verdaderamente sino reconciliándose.
Si el cántico de las creaturas es un vibrante
homenaje al Creador, es ciertamente porque
corresponde al canto de la nueva creación en el
corazón del hombre: el canto del hombre nuevo,
en quien las oscuras y primeras fuerzas de la vida
han reencontrado la transparencia de las fuentes
y el brillo del sol.
Tal reconciliació n sólo ha sido posible por una gran
desapropiació n interior. "Purificado, iluminado y
abrasado por el fuego del Espíritu Santo", Francisco
renunció a poseer el mundo, llevarlo ante si.
Y, por lo mismo , se abrió al amor del Creador por
su obra; entró en el juego del Amor creador.
Entonces el mundo se convirtió para él en la
realidad espléndida, en cuyo seno el hombre es
llamado, no solamente a vivir,
sino también a participar en la creación.
Asimismo, no es de extrañar que Francisco haya
querido completar su Cántico , agregando a la
alabanza de las creaturas la del hombre del perdón
y de la paz:
Posteriormente, ante la cercanía de la muerte,
compuso una última estrofa referente a la muerte.
Era necesaria mucha serenidad para acoger a la
muerte como una hermana. Pero lo más asombroso
era cantarle al mismo tiempo que al hermano Sol.
En esta hora suprema, el sol y la muerte no se
oponían en el corazón de Francisco. No solamente
la sombra de la muerte no empañaba la luz del
mundo, sino que se transformaba en camino de luz
hacia la plenitud del ser y de la vida.
Eloi Leclerc
moderno busca liberarse de la naturaleza
dominándola Francisco se reconcilia con ella.
No se libera verdaderamente sino reconciliándose.
Si el cántico de las creaturas es un vibrante
homenaje al Creador, es ciertamente porque
corresponde al canto de la nueva creación en el
corazón del hombre: el canto del hombre nuevo,
en quien las oscuras y primeras fuerzas de la vida
han reencontrado la transparencia de las fuentes
y el brillo del sol.
Tal reconciliació n sólo ha sido posible por una gran
desapropiació n interior. "Purificado, iluminado y
abrasado por el fuego del Espíritu Santo", Francisco
renunció a poseer el mundo, llevarlo ante si.
Y, por lo mismo , se abrió al amor del Creador por
su obra; entró en el juego del Amor creador.
Entonces el mundo se convirtió para él en la
realidad espléndida, en cuyo seno el hombre es
llamado, no solamente a vivir,
sino también a participar en la creación.
Asimismo, no es de extrañar que Francisco haya
querido completar su Cántico , agregando a la
alabanza de las creaturas la del hombre del perdón
y de la paz:
Posteriormente, ante la cercanía de la muerte,
compuso una última estrofa referente a la muerte.
Era necesaria mucha serenidad para acoger a la
muerte como una hermana. Pero lo más asombroso
era cantarle al mismo tiempo que al hermano Sol.
En esta hora suprema, el sol y la muerte no se
oponían en el corazón de Francisco. No solamente
la sombra de la muerte no empañaba la luz del
mundo, sino que se transformaba en camino de luz
hacia la plenitud del ser y de la vida.
Eloi Leclerc
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