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•jueves, julio 09, 2009
JUAN PABLO II SE LIBRÓ DE SER FUSILADO CUANDO ERA SEMINARISTA

Juan Pablo II no hubiera llegado a ser Papa si, en el año 1945, en Cracovia, un oficial de la Armada Roja de la Unión Soviética, culto y amante de la historia, no hubiera decidido salvar la vida, a pesar de las órdenes de Stalin, a un joven seminarista llamado Karol Wojtyla, que le había ayudado a traducir libros sobre la caída del Imperio romano.
Este episodio, hasta ahora inédito de la vida del Papa, ha sido narrado al semanario italiano «Famiglia Cristiana» por el protagonista, el mayor Vasilyi Sirotenko, a quien Juan Pablo II le ha mandado una felicitación por su cumpleaños.

Sirotenko, profesor de historia medieval, formó parte de la 59ª Armada del general Ivan Stepanovich Konev que arrebató a los alemanes Cracovia el 17 de enero de 1945. Al día siguiente el soldado se encontraba entre los hombres que ocuparon una mina de piedra de la empresa Solvay a unos cincuenta kilómetros de la ciudad. «También allí los alemanes se rindieron y escaparon casi inmediatamente --recuerda--. Los obreros polacos se habían escondido: cuando llegamos comenzamos a gritar: sois libres, salid, salid, estáis libres. Cuando los contamos, eran ochenta. Poco después descubrí que 18 de ellos eran seminaristas».
La guerra de Stalin no eran un banquete de gala. Los soldados robaban lo que podían: dinero, relojes, ropa… Los primeros rusos que entraron a Cracovia lo único que buscaban era comida. Sirotenko, sin embargo, causó en más de alguno risa: él buscaba libros en latín y alemán.
Por este motivo, al ver a los seminaristas se puso muy contento. «Llamé a uno de ellos y le pregunté si era capaz de traducir del latín y del italiano --revela Sirotenko--. Me dijo que no era muy bueno en estas materias, que había estudiado poco. Estaba aterrorizado, e inmediatamente añadió que tenía un compañero muy inteligente y capaz para los idiomas. Un cierto Karol Wojtyla».
«Entonces di la orden de encontrar a ese tal Karol», continúa diciendo el antiguo soldado. «Descubrí que era bastante bueno en ruso pues su madre era una "russinka", es decir una "ukrainka" con raíces rusas. Por eso le hice traducir también documentos del ruso al polaco».

Vasilyj se hizo amigo de Karol y pidió que le tradujera también artículos sobre la caída del Imperio romano, que era fruto de todo tipo de interpretaciones por parte de Stalin. Fueron tan amigos que un día el comisario político Lebedev convocó al oficial soviético: «Camarada mayor, ¿qué hace usted con ese seminarista? ¿Piensa ignorar las órdenes de Stalin? ¿La disposición del 23 de agosto de 1940 sobre los oficiales, maestros y seminaristas polacos no le convence?».

Sirotenko respondió: «No puedo fusilarlo. Es demasiado útil. Sabe idiomas y conoce la ciudad». Y añade: El comisario sabía que era verdad, pero no quería correr riesgos. De modo que me dijo que la responsabilidad era mía».
Después, salieron los primeros carros de prisioneros hacia Siberia, personas que no volverían nunca más. Los seminaristas de la cantera Solvay estaban entre los primeros de la lista. Sirotenko, sin embargo, les salvó la vida. La misma excusa volvió a convencer a Lebedev.

Ahora al mayor no le gusta reconocer que sabía lo que significaba partir al destierro. «Escribí una orden en la que, por exigencias relativas a las operaciones militares que tenían lugar en Cracovia, Wojtyla y los demás no deberían ser deportados».

Cuando en 1978 fue elegido Papa un cierto Karol Wojtyla, Sirotenko era el único que conocía ese nombre en Rusia, a excepción del KGB. El 6 de marzo pasado recibió una carta del Papa en la que le felicitaba por sus 85 años. El viejo profesor de historia y antiguo oficial de la Armada Roja mira la carta y dice: «Los dos hemos tenido una vida muy intensa».
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•jueves, julio 09, 2009
EL FABRICANTE DE LAPICES

Un fabricante de lápices tomó un lápiz justo antes de meterlo en su caja, y le
dio unos consejos. -Le dijo:
Hay 5 cosas que debes saber antes que seas enviado al mundo. Siempre
recuérdalas y serás el mejor lápiz del mundo.

Las 5 cosas son las siguientes:

1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de
alguien más.
2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero
ser necesario para que seas cada vez un mejor lápiz.
3- Tendrás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos todos.
4- La parte más importante de ti es la que llevas dentro.
5- En cualquier superficie que seas usado, tendrás que dejar tu marca. No
importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo.

El lápiz entró en su caja prometiendo recordar estas 5 cosas y con un propósito
en su corazón de ser útil.

Ahora podríamos ponernos nosotros en el lugar del lápiz y recordar estas 5
cosas para ser, cada día, una mejor persona:

1- Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en la mano de
Dios.
2- Experimentarás el dolor en algunas ocasiones de las luchas y tribulaciones,
pero ser necesario para que seas más fuerte y valiente cada vez.
3- Tendrás errores, pero tendrás humildad para corregirlos todos y crecer por
medio de ellos.
4- La parte más importante de ti es la que llevas dentro del corazón.
5- En cualquier superficie que camines, tendrás que dejar tu marca. No importan
las circunstancias o las condiciones, deberás continuar sirviendo a Dios en
cada momento.

Servir a Dios y a los demás es uno de los privilegios más hermosos que tiene el
creyente.
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•jueves, julio 09, 2009
Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque: un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un
poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven
estudiante alumno del sabio...

Poderoso: "me han dicho en el pueblo que eres una persona muy
poderosa, inclusive puedes hacer milagros".
Sabio: "soy una persona vieja y cansada... ¿cómo crees que yo podría
hacer milagros?".
Poderoso: "pero me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a
los ciegos y vuelves cuerdos a los locos..... esos milagros sólo lospuede hacer alguien muy poderoso".
Sabio: "¿te referías a eso?, tú lo has dicho, esos milagros sólo los
puede hacer alguien muy poderoso... no un viejo como yo; esos
milagros los hace Dios, yo sólo pido se conceda un favor para el
enfermo, o para el ciego ,todo el que tenga la fe suficiente en Dios
puede hacer lo mismo".
Poderoso: "yo quiero tener la misma fe para poder realizar los
milagros que tú haces..... muéstrame un milagro para poder creer en
tu Dios".
Sabio: "Esta mañana ¿volvió a salir el sol?".
Poderoso: "sí, claro que sí!!".
Sabio: "pues ahí tienes un milagro..... el milagro de la luz".
Poderoso: "No, yo quiero ver un VERDADERO milagro, oculta el sol,
saca agua de una piedra.... mira hay un conejo herido junto a la
vereda, tócalo y sana sus heridas".
Sabio: "¿quieres un verdadero milagro?, ¿no es verdad que tu esposa
acaba de dar a luz hace algunos días?".
Poderoso: "sí!!, fue varón y es mi primogénito".
Sabio: "ahí tienes el segundo milagro.... el milagro de la vida".
Poderoso: "sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero
milagro..."
Sabio: "¿acaso no estamos en época de cosecha?, ¿no hay trigo y sorgo
donde hace unos meses sólo había tierra?".
Poderoso: "sí, igual que todos los años".
Sabio: "pues ahí tienes el tercer milagro...."
Poderoso: "creo que no me he explicado, lo que yo quiero...." (el
sabio lo interrumpe)
Sabio: "te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por
ti.... si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento
desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer". Dicho esto, el
poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber
encontrado lo que buscaba.
El sabio y su alumno se quedaron parados
en la vereda; cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como
para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la
orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas
quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado.
Joven: "maestro: te he visto hacer milagros como éste casi todos los
días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?, ¿por qué lo
haces ahora que no puede verlo?".
Sabio: "lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le
mostré 3 milagros y no pudo verlos.... para ser rey primero hay que
ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno... no
puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los
pequeños milagros que se te muestran día a día. El día que aprendas a
reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en tu vida,
ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios
te da todos los días sin que tú se los hayas pedido".

Cuando estamos en problemas siempre pedimos ayuda a Dios y eso está
bien porque no hay nadie que pueda ayudarnos más que Él,
pídele la cordura para pensar claramente,
la paciencia necesaria para mantenerte tranquilo,
la fortaleza necesaria para afrontar los retos
y la fe suficiente para seguirlo amando sin
importar lo que pase....

Pídele esos milagros, no le pidas
simplemente que resuelva tus problemas sólo porque te da miedo
afrontarlos por ti mismo....
.



Autor Desconocido
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•jueves, julio 09, 2009
UNA GRAN HISTORIA DE VIDA... LUCHAR...LUCHAR...LUCHAR....

DECIDIR Y SER CONSTANTES

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy
anticuada.
Un chiquito tenía asignada la tarea de
llegar al colegio
temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aul
a
antes de que llegaran su maestra y sus compañeros
.Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas.
Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía
quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron
urgente al hospital del condado.

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al
médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo
moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el
fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.
De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al
médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran
manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a
la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba
condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus
piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.

Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía
capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.

Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había
sensación, ni control, nada.

No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara airefresco.

Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó
sobre el césped arrastrando las piernas.

Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su
casa.
Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste,
empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña
huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos
piernas.Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajesdiarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación,
desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar
tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple
placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del
equipo de carrera sobre pista.
Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡ corrió el kilómetro más veloz el mundo !


Haz lo que puedas y Dios hará lo que no puedas.
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Author: ***M@r7eeN***
•jueves, julio 09, 2009

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras
la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutoscon coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan
por tu amor, y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
la muerte corporal, de la cual ningún hombre
viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre
en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,y dadle gracias y servidle con gran humildad.


Este Cántico de las creaturas traduce el asombro
ante la obra del Creador. Pero la originalidad
profunda de esta alabanza proviene de que el
hombre que aquí se expresa, se acepta plenamente
en su pertenencia inalienable a la tierra.
En el asombro, asume fraternalmente su
¨ser
en el mundo¨.

Tal alabanza expresa una reconciliació n profunda
del hombre con sus raíces cósmicas, con su
arqueología intima, con todas las fuerzas oscuras,
de la vida que lo trabajan desde dentro y
que constituyen su ser primero. Mientras el hombre
moderno busca liberarse de la naturaleza
dominándola Francisco se reconcilia con ella.
No se libera verdaderamente sino reconciliándose.
Si el cántico de las creaturas es un vibrante
homenaje al Creador, es ciertamente porque
corresponde al canto de la nueva creación en el
corazón del hombre: el canto del hombre nuevo,
en quien las oscuras y primeras fuerzas de la vida
han reencontrado la transparencia de
las fuentes
y el brillo
del sol.
Tal reconciliació n sólo ha sido posible por una gran
desapropiació n interior. "Purificado, iluminado y
abrasado por el fuego del Espíritu Santo", Francisco
renunció a poseer el mundo, llevarlo ante si.
Y, por lo mismo , se abrió al amor del Creador por
su obra; entró en el juego del Amor creador.
Entonces el mundo se convirtió para él en la
realidad espléndida, en cuyo seno el hombre es
llamado, no solamente a vivir,
sino también a participar en la creación.

Asimismo, no es de extrañar que Francisco haya
querido completar su Cántico , agregando a la
alabanza de las creaturas la del hombre del perdón
y de
la paz:

Posteriormente, ante la cercanía de la muerte,
compuso una última estrofa referente a la muerte.
Era necesaria mucha serenidad para acoger a la
muerte como una hermana. Pero lo más asombroso
era cantarle al mismo tiempo que al hermano Sol.

En esta hora suprema, el sol y la muerte no se
oponían en el corazón de Francisco. No solamente
la sombra de la muerte no empañaba la
luz del
mundo
, sino que se transformaba en camino de luz
hacia la plenitud del ser y de la vida.

Eloi Leclerc
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•jueves, julio 09, 2009
Te has puesto a reflexionar que significa ser rico?... en que basas esa aseveraciòn? ...para ti que es la riqueza?

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•domingo, junio 21, 2009
Fuente: yoinfluyo.com
Autor: Raúl Espinoza Aguilera



Desde hace más de medio siglo, se ha venido sembrando un miedo por traer hijos a la tierra. Mejor dicho, una especie de psicosis que raya en el terror o pavor histérico contra la vida humana.
Hay un sistemático “bombardeo” a través de los medios de comunicación (periódicos, revistas, radio, televisión, cine…) para alarmar a la población sobre el crecimiento demográfico, como en décadas anteriores se asustaba a cierta clase de gente con el mito de que el día menos pensado “nos iban a invadir los marcianos”.
Ahora suena de risa, pero había personas que se lo creían firmemente. Hoy ocurre lo mismo. Esta mentalidad antinatalista ha permeado en forma notable en nuestra sociedad. Parecería que “estar a la moda” es tener cuando más un solo hijo, o bien, tener un par de perros gordos.
También hay matrimonios jóvenes que prefieren invertir su dinero, en vez de tener descendencia, en comprar un buen departamento, una casa de campo, coches costosos, computadoras de vanguardia, aparatos eléctricos, joyas, ir a buenos restaurantes, o quizá, realizar largos viajes por el mundo…
En definitiva, se trata de pasarla “lo mejor posible”, en una vida de derroche y de placeres sensibles, y tal vez, a los treinta y muchos o a los cuarenta y tantos, plantearse el tener un hijo. Es común que cuando esto ocurre, los cónyuges han perdido su fertilidad o el médico les comenta que sería un embarazo de alto riesgo… ¡y se les fue la vida sin tener hijos!
Un importante papel lo juegan algunos médicos sin ética que, casi de inmediato, al nacer el primer hijo, les recomienda al nuevo matrimonio que ella se ligue las trompas, o bien, que él se haga la vasectomía.
También es común que se les asuste y se les diga que las paredes de la matriz probablemente no resistirán otro embarazo y se podría poner en grave riesgo la salud de la madre. Se les presenta toda una “novela trágica” para que, a fin de cuentas, acepten que la mujer sea operada y se le extirpe la matriz, en la mayoría de los casos sin una fundamentación científica y verificable; utilizando la mentira y el engaño, y aprovechándose de la ignorancia del matrimonio en esta materia.
Ese dinero “sucio” va, en buena medida, a parar a los bolsillos de esos doctores que se dedican a la Medicina con fines mercantilistas, y no me explico por qué muchos de ellos no han sido demandados como delincuentes profesionales y puestos en la cárcel.
Un joven ginecólogo que trabajaba en un dispensario médico rural me comentaba que desde la Secretaría de Salud y sus diversas dependencias, venían indicaciones muy precisas. En resumen se les señalaba más o menos lo siguiente: “En esta clínica se deben practicar tal número de ligaduras, tantas vasectomías, colocar tal número de dispositivos intrauterinos, distribuir tantos miles de preservativos y píldoras anticonceptivas o microabortivas, etc”.
Pero el asunto no terminaba allí, también recibían instrucciones para que, después de los partos, a las mujeres indígenas o de bajos recursos, se les ligaran las trompas sin su consentimiento ni el de su marido.
Con tal atropello a la dignidad y a los derechos humanos, le pareció conveniente, además de enviar una carta de queja formal a los directivos de la clínica, presentar su renuncia. No hace mucho tiempo, Lourdes, esposa de mi amigo Ricardo, quienes son muy felices con sus seis hijos, me comentaba que –en no pocas ocasiones– en plena calle y a la luz del día, en la Ciudad de México, cuando va en la camioneta con todos los hijos, se le emparejan otros automóviles, con algunas mujeres adentro, y le comienzan a gritar: “¡Cochina! ¡Irresponsable!”.
En plan de soez reclamo por tener muchos hijos, y en una actitud de delirante fanatismo. Lourdes, como es una persona con buena educación, nunca les contesta.
Pero me decía que lo primero que le viene a la cabeza es que son esas mismas mujeres que la insultan en la calle, las que se envilecen dándole un uso perverso a su matrimonio; buscando únicamente el placer sexual y rechazando el tener hijos. Naturalmente, muchas de ellas terminan divorciándose, siendo infieles o viviendo en unión libre.
Cada hijo es un maravilloso tesoro, un increíble regalo, una prueba de confianza del mismo Dios que continúa, a través de los padres, con su portentosa obra creadora. El Papa Juan Pablo II afirmaba con mucha razón: “No tengáis miedo a los hijos que puedan venir; ellos son el don más precioso del matrimonio. No os neguéis a traer invitados al Banquete de la Vida Eterna”.
Una familia numerosa es el resultado de una generosidad a veces heroica, fruto de una magnanimidad que lleva a valorar en tanto el don de la vida, que cualquier sacrificio parece proporcionalmente pequeño comparado con el infinito valor de un ser humano y su destino eterno. El hombre está constituido por una parte corporal y otra espiritual. La imagen de Dios está presente en todo hombre porque está hecho a “imagen y semejanza de su Creador” (Cfr. Génesis 1, 27) y dotado de un alma que es espiritual e inmortal. Por lo tanto, tiene una gran dignidad como persona y, por vocación, todo ser humano está llamado a la bienaventuranza divina. ¡Muchas veces se pierde de vista esta maravillosa realidad! La decisión de formar, si Dios quiere, una familia numerosa, es algo muy grato al Señor.
Las familias numerosas son una excelente manifestación de fe y amor, y una escuela de virtudes para padres y hermanos. Además, la sociedad –incluso en aspectos materiales, como las energías para el trabajo o la equitativa distribución de la riqueza– es de ordinario beneficiada inmediatamente por el bien de la natalidad.
La restricción de los nacimientos –como atestigua la historia– ha llevado a muchos pueblos a la decadencia moral y a la extinción física.
En conclusión, el tema de la natalidad, como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo por encima de las perspectivas parciales de orden biológico, psicológico, demográfico o sociológico. Más bien, hay que considerarlo a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, que no es únicamente natural y terrena, sino también sobrenatural y eterna.
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Author: ***M@r7eeN***
•sábado, junio 20, 2009
ANIMO..!!!

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•sábado, junio 20, 2009
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – En ocasión del Año Paulino, el Secretario internacional de la Pontificia Obra de la Santa Infancia (POSI) y la Secretaría Nacional para Italia de la Obra de la Infancia Misional Pontificia (POIM) organizaron una peregrinación paulina en Roma de los jóvenes misioneros provenientes de Italia y de algunos países europeos (ver Fides 10/2/2009; 29/5/2009). A medio día del sábado 30 de mayo, el Santo Padre Benedicto XVI recibió en audiencia a unos 5000 participantes de la peregrinación con sus acompañantes. Tras el saludo del Card. Ivan Dias, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y de dos niños, el Papa respondió a las preguntas que le hicieron tres muchachos. Publicamos a continuación la transcripción de las preguntas y de las respuestas del Papa:

Primera pregunta: Me llamo Anna Filippone, tengo 12 años, soy ministrante, vengo de Calabria, diócesis de Oppido Mamertina-Palmi. Papa Benedicto, mi amigo Giovanni tiene el papá italiano y la mamá ecuatoriana y es muy feliz. ¿Piensas que las diversas culturas podrán un día vivir sin pelear en el nombre de Jesús?

El Santo Padre: Entiendo que queréis saber como nosotros, de niños, hacíamos para ayudarnos recíprocamente. Debo decir que viví en los años del colegio en un pequeño pueblito de 400 habitantes, muy lejano de los grandes centros. Éramos un poco ingenuos y en este pueblito había por un lado, agricultores muy ricos y también no tan ricos pero bien estantes, y por otro lado, pobres empleados y artesanos. Nuestra familia poco antes del inicio del colegio llegó a este pueblo de otro pueblo, éramos un poco extranjeros para ellos, incluso el dialecto era diverso. En este colegio, se encontraban situaciones sociales muy diversas. Sin embargo había una bella comunión entre nosotros. Me enseñaron su dialecto, que yo no conocía. Hemos trabajado juntos muy bien, y debo decir, que alguna vez también discutimos como es natural, pero después nos perdonábamos y olvidábamos cuanto había sucedido. Esto me parece importante. Alguna vez en la vida humana parece inevitable el discutir; pero es importante el arte de reconciliarse, el perdón, el recomenzar de nuevo y no dejar amarguras en el alma. Con gratitud recuerdo como hemos colaborado todos: uno ayudaba al otro e íbamos juntos en nuestro camino. Todos éramos católicos, y esto era naturalmente de grande ayuda. De este modo aprendimos juntos a conocer la Biblia, comenzando desde la creación hasta el sacrificio de Jesús en la Cruz, y también los inicios de la Iglesia. Aprendimos juntos el catecismo, aprendimos juntos a rezar, nos preparamos juntos para la primera confesión, para la primera comunión: fue un día espléndido aquel. Entendimos que Jesús mismo venía a nosotros y que no es un Dios lejano: entra en mi propia vida y en mi propia alma. Y si el mismo Jesús entra en cada uno de nosotros, entonces somos hermanos, hermanas, amigos y debemos comportarnos como tales. Para nosotros, esta preparación tanto para la primera confesión como purificación de nuestra conciencia, de nuestra vida, y de nuestra primera comunión como encuentro concreto con Jesús que viene a mí, que viene a todos nosotros, fueron factores que contribuyeron a formar nuestra comunidad. Nos ayudaron a ir juntos, a aprender juntos a reconciliarnos cuando era necesario. Hemos hecho también pequeños espectáculos: también es importante colaborar, prestar atención el uno por el otro. A los ocho o nueve años me hice acólito. En aquel tiempo no existían aún las acólitas, pero las niñas leían mejor que nosotros. Por lo tanto ellas leían las lecturas de la liturgia, nosotros acolitábamos. En aquel tiempo eran muchos los textos latinos a ser aprendidos, y así cada uno tuvo que esforzarse por aprenderlos. Como ya dije, no éramos santos: tuvimos nuestras discusiones y peleas, sin embargo existía una bella comunión, donde la distinción entre ricos y pobres, entre inteligentes y menos inteligentes no contaban. Era la comunión con Jesús en el camino de la fe común y en la responsabilidad común, en los juegos, en el trabajo común. Hemos encontrado la capacidad de vivir juntos, de ser amigos, y si bien desde 1937, es decir desde hacía más de 70 años, no estoy más en aquel país, permanecemos siendo amigos. Aprendimos a aceptarnos el uno al otro, a llevar el peso uno del otro. Esto me parece importante: no obstante nuestras debilidades, nos aceptamos y con Jesús Cristo, con la Iglesia, encontramos juntos el camino de la paz y aprendemos a vivir bien.

Segunda pregunta: Me llamo Leticia y te quería hacer una pregunta. Querido Papa Benedicto XVI, ¿qué significaba para ti cuando eras muchacho el lema: «Los niños ayudan a los niños»? ¿Alguna vez pensaste que llegarías a ser Papa?

El Santo Padre: A decir verdad, jamás pensé que llegaría a ser Papa, pues, como ya dije, yo era un joven ingenuo en un poblado muy lejano de las zonas céntricas, en la olvidada provincia. Estábamos felices de vivir allí y no pensábamos en otras cosas. Naturalmente, conocimos, veneramos y quisimos mucho al Papa –en ese entonces Pío XI– pero para nosotros se encontraba en una altura inalcanzable, casi en otro mundo: nuestro padre siempre, pero aún así perteneciente a una realidad demasiado lejana para nosotros. Y debo decir que todavía hoy en día experimento una cierta dificultad para comprender porqué el Señor pensó en mí para destinarme a este ministerio. Pero lo acepto como algo que viene de sus manos, aunque sea algo sorprendente y me parezca totalmente superior a mis fuerzas. Pero el Señor me ayuda.

Tercera pregunta: Querido Papa Benedicto, yo soy Alejandro. Quería preguntarte: tú eres el primer misionero; nosotros los jóvenes, ¿cómo podemos ayudarte a anunciar el Evangelio?

El Santo Padre: Diría que un primer modo es este: colaborar con la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Así sois parte de una grande familia, que lleva el Evangelio al mundo. Así pertenecéis a una gran red. Vemos aquí cómo se refleja la familias de los diversos pueblos. Vosotros sois parte de esta gran familia: cada uno hace su parte y juntos sois misioneros, portadores de la obra misionera de la Iglesia. Tenéis un bellísimo programa, ya señalado por vuestra portavoz: escuchar, orar, conocer, compartir, ser solidarios. Estos son los elementos esenciales que realmente constituye un modo de ser misionero, un modo de impulsar el crecimiento de la Iglesia y de llevar el Evangelio al mundo. Y quisiera resaltar algunos de estos puntos. Antes que nada, rezar. La oración es una realidad: Dios nos escucha y, cuando oramos, entra en nuestra vida y se hace presente y operante entre nosotros. Y es importante ayudarse con la oración: oramos juntos en la liturgia, oramos juntos en la familia. Y en relación con ello diría que es muy importante comenzar el día con una pequeña oración y, al final de la jornada, terminar también con una oración: recordar a los padres. Orar antes de comer, antes de cenar, y al celebrar juntos el domingo. Un domingo sin misa, la gran oración común de la Iglesia, no es un verdadero domingo: le falta su corazón mismo, así como la necesaria luz para toda la semana. Y podéis también ayudar a otros –especialmente cuando tal vez en casa no se reza, no se conoce la oración–, enseñar a los otros a orar: orar con ellos y de esa manera introducirlos en la comunión con Dio. Luego, escuchar, es decir aprender realmente lo que nos dice Jesús. Además, conocer la Sagrada Escritura, la Biblia. En la historia de Jesús conocemos –como ha afirmado el Cardenal– el rostro de Dios, aprendemos cómo es Dios. Es importante conocer profundamente a Jesús, personalmente. Así Él entra en nuestra vida y, a través de nuestra vida, entra en el mundo. Y también podéis compartir, no buscar las cosas sólo para vosotros mismos, sino para poder compartirlas con los demás. Y si vemos a alguien que pasa necesidad, o que es menos dotado, ayudarlo haciendo presente el amor Dios sin grandes palabras, en nuestro mundo pequeño y personal, que forma parte del gran mundo. Así formamos juntos una familia, donde cada uno tiene respeto por el otro: soportar al otro en su alteridad, aceptar más precisamente a los que nos son antipáticos, no dejar que ninguno sea marginado, sino ayudar a todos a insertarse en la comunidad. Todo esto quiere decir simplemente vivir en esta gran familia de la Iglesia, en esta gran familia misionera: Vivir los elementos esenciales como el compartir, el conocimiento de Jesús, la oración, la escucha recíproca y la solidaridad, es una obra misionera, pues ayuda a hacer que el Evangelio se haga realidad en nuestro mundo”.
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•sábado, junio 20, 2009
GRATISIMOS RECUERDOS DE MIS HERMANOS JUFRA EN LA DÈCADA DE LOS 90`s RECORDAR ES VOLVER A VIVIR.












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